Toxina Botulínica (Botox)

Este tratamiento consiste en la aplicación de una proteína natural que ayuda a relajar los músculos faciales responsables de las arrugas de expresión, logrando un aspecto más relajado y juvenil.

¿Para qué lo usamos?

La toxina botulínica es ideal para tratar las líneas de expresión en el rostro, como las arrugas de la frente, el entrecejo y las patas de gallo. También tiene aplicaciones terapéuticas, como reducir el bruxismo, tratar la sudoración excesiva (hiperhidrosis) y aliviar las migrañas crónicas. Es un tratamiento efectivo tanto para prevenir como para corregir signos visibles del envejecimiento.

¿Cómo realizamos el tratamiento?

El procedimiento es rápido y prácticamente indoloro. Se aplican microinyecciones directamente en los músculos objetivo, utilizando agujas muy finas para minimizar las molestias. La duración del procedimiento es de aproximadamente 20 minutos y no requiere tiempo de recuperación.

Los primeros resultados se comienzan a notar entre 4 y 7 días después de la aplicación, con un efecto completo al cabo de dos semanas. La duración de los resultados varía entre 3 y 6 meses, dependiendo del metabolismo de cada paciente y del área tratada.

Tras el tratamiento, se recomienda no frotar ni masajear el área tratada durante las primeras 24 horas. También se debe evitar el ejercicio intenso, el consumo de alcohol y la exposición a altas temperaturas.

Toxina botulínica tipo A (marcas comunes: Botox, Dysport, Xeomin).

Resultados

Antes
Después